Myanmar: Las polémicas elecciones de 2025 y el desafío de la resistencia civil

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¡Hola a todos, amantes de la actualidad y mentes curiosas! Hoy quiero hablarles de un tema que, aunque geográficamente nos quede lejos, su eco resuena con una fuerza increíble y me tiene el corazón encogido.

He estado siguiendo de cerca la situación en Myanmar, antes conocida como Birmania, y lo que allí sucede es una verdadera montaña rusa de emociones y desafíos que merece toda nuestra atención.

Desde aquel fatídico 1 de febrero de 2021, cuando el ejército tomó el control, el país ha vivido un antes y un después. Si bien al principio parecía una noticia más en los titulares lejanos, con el tiempo hemos visto cómo la tenacidad de su gente se ha alzado en una resistencia civil que, francamente, me ha dejado sin palabras por su valentía.

No es solo una lucha política; es una batalla por la dignidad humana, por la libertad que tanto valoramos. He notado cómo, a pesar de la brutalidad y la represión, la esperanza se niega a morir.

La comunidad internacional, incluyendo a Naciones Unidas, está discutiendo activamente formas de exigir rendición de cuentas, pero la realidad en el terreno es desoladora con una crisis humanitaria que no cesa y millones de personas desplazadas que solo buscan paz y seguridad.

Incluso tras el reciente terremoto que sacudió el país en abril de 2025, la situación se ha vuelto aún más crítica, con informes desgarradores de ataques militares en zonas devastadas, dificultando la ayuda.

Imaginen la desesperación de vivir con el temor constante, con el hogar en ruinas y la ayuda bloqueada. Y ahora, con unas elecciones programadas para finales de este año y principios del próximo, el panorama se llena de incertidumbre y preguntas sobre el verdadero camino hacia una solución democrática.

Es una situación compleja, sí, pero es vital comprenderla. Exactamente, ¿qué está pasando y qué nos espera en el futuro cercano para Myanmar? Acompáñenme, que les tengo preparados todos los detalles para que entiendan la magnitud de esta historia.

A continuación, les compartiré todo lo que necesitamos saber sobre la actualidad de este conflicto, la resistencia y las implicaciones para el mundo. Es un tema que nos concierne a todos, porque detrás de cada cifra hay una historia humana.

Prepárense para conocer la verdad, ¡vamos a desenmascarar los detalles!

El Grito Inquebrantable de la Resistencia Birmana

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¡Vaya tema el que nos ocupa hoy! Desde que empecé a seguir de cerca lo que sucede en Myanmar, no puedo evitar sentir una mezcla de admiración y profunda tristeza. Es increíble cómo, a pesar de la brutalidad que enfrentan, el espíritu de su gente se niega a doblegarse. El 1 de febrero de 2021, el ejército, conocido como Tatmadaw, tomó el poder y, desde entonces, el país se ha sumido en una espiral de violencia que me parte el alma. Pero lo que realmente me ha impactado es la fuerza de la resistencia civil. No es un conflicto cualquiera; es una lucha por la dignidad, por esos derechos que nosotros, afortunadamente, damos por sentados. Recuerdo haber visto imágenes de las protestas iniciales, y me emocionaba ver a miles de personas en las calles, alzando la voz contra la injusticia. Esa valentía es algo que nos debería inspirar a todos, ¿no creen?

Raíces del Conflicto: ¿Cómo Llegamos Aquí?

Para entender lo que pasa hoy, tenemos que echar la vista atrás. Después de décadas de dictadura militar, Myanmar parecía abrirse a la democracia en 2011. En las elecciones de noviembre de 2020, la Liga Nacional para la Democracia, liderada por Aung San Suu Kyi, obtuvo una victoria aplastante. Yo, sinceramente, sentía una chispa de esperanza por ellos, pensando que por fin verían la luz. Pero el Tatmadaw no aceptó los resultados, alegando fraude electoral sin pruebas contundentes. Y así, el 1 de febrero de 2021, dieron el golpe de estado. Me pregunto qué pensaría la gente que votó con tanta ilusión en ese momento. Se llevaron a los líderes electos, impusieron el estado de emergencia, y así, de golpe, borraron años de un camino hacia la libertad. Es una situación que me hace reflexionar sobre lo frágil que puede ser la democracia cuando no hay un respeto genuino por la voluntad del pueblo.

La Resistencia Civil: Un Grito por la Libertad

Pero la historia de Myanmar no es solo de opresión; es también de una resistencia heroica. Desde el día uno, la gente se organizó en el Movimiento de Desobediencia Civil (CDM, por sus siglas en inglés), y lo que han logrado es asombroso. Profesionales, estudiantes, gente común… todos unidos. También surgió el Gobierno de Unidad Nacional (NUG), una especie de gobierno en el exilio formado por los diputados legítimamente elegidos. Me parece un acto de pura rebeldía y esperanza. Me he puesto a leer sobre cómo las Fuerzas de Defensa del Pueblo (PDF), bajo el NUG, junto con grupos étnicos armados, han logrado victorias significativas en varias regiones, arrebatando control a la junta militar. Por ejemplo, la victoria en Falam en abril de 2025 fue un punto de inflexión, una verdadera muestra de la tenacidad y el sacrificio de esta gente. Directamente, cuando leo estas noticias, me emociono pensando en su coraje. Es una lucha que, para mí, simboliza la inextinguible sed de libertad del ser humano.

Entre Ruinas y Desesperación: La Vida Cotidiana Bajo el Yugo Militar

Imaginen por un momento vivir con el miedo constante. Eso es lo que la gente de Myanmar ha estado experimentando día tras día. Cuando pienso en lo que significa tener a los militares vigilándote, reprimiendo cualquier atisbo de disidencia, se me encoge el corazón. La junta militar ha cometido atrocidades incalculables, bombardeando escuelas, hospitales y lugares de culto. He leído informes que hablan de torturas sistemáticas y miles de personas detenidas arbitrariamente. Me pongo en la piel de esas familias que no saben si sus seres queridos volverán a casa o si serán víctimas de la violencia indiscriminada. Es una realidad desoladora que va más allá de cualquier titular, es el drama humano en su máxima expresión. ¿Cómo se puede vivir con esa incertidumbre diaria?

El Miedo Constante: Testimonios que Duelen

Me han llegado relatos de personas que han tenido que huir de sus hogares, dejarlo todo atrás para salvar sus vidas. La ONU ha documentado que más de 3,5 millones de personas están desplazadas internamente en Myanmar. Es una cifra que, sinceramente, cuesta asimilar. No es solo un número; son historias de familias rotas, de niños que crecen sin saber lo que es la paz. Lo que me duele más es pensar en la violencia de género, que se dispara en estas situaciones. Las mujeres y niñas están expuestas a mayores riesgos en refugios improvisados, sin privacidad ni seguridad. Cuando leo estas cosas, siento una impotencia tremenda. Es una pesadilla que se repite, y me doy cuenta de lo afortunados que somos al vivir en un entorno seguro, lejos de esa brutalidad.

Economía en Caída Libre: El Impacto en la Gente Común

Y como si la violencia no fuera suficiente, la economía del país está en una situación crítica. Desde el golpe, el Producto Interno Bruto (PIB) se ha contraído, invirtiendo el progreso de la década anterior. En 2025, la moneda, el kyat, se ha devaluado drásticamente, pasando de 1330 kyat por dólar en 2021 a 4520 en 2025. ¿Se imaginan lo que esto significa para la gente que apenas llega a fin de mes? Los precios se disparan, las importaciones se vuelven inasequibles, y la gente lucha por conseguir lo más básico. Casi el 50% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, y un 25% apenas lo supera. Además, la economía ilícita, como la producción de opio y heroína, está prosperando, lo que solo empeora la situación a largo plazo. Lo que me ha dejado pensando es el “brain drain”, la fuga de cerebros: muchos jóvenes con talento se están yendo del país en busca de un futuro mejor. ¿Quién culparía a esas personas por intentar encontrar un poco de estabilidad? Es una situación que nos debería preocupar a todos, porque un país no puede prosperar si su gente más joven y capacitada se marcha.

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La Economía de Myanmar: Un País al Borde del Colapso

La situación económica en Myanmar es, sencillamente, desgarradora. Desde que los militares tomaron el control, he notado cómo el país ha retrocedido años, incluso décadas, en su desarrollo. Es como si un velo oscuro hubiera caído sobre todas las oportunidades que empezaban a florecer. El Banco Mundial y otros organismos internacionales no paran de advertir sobre la gravedad del panorama. Realmente, lo que he sentido al seguir estas noticias es una preocupación profunda por la gente común, que son quienes más sufren las consecuencias de estas decisiones. Me cuesta entender cómo un país con tanto potencial pueda estar tan sumido en la desesperación económica.

La Ruina del Desarrollo y la Amenaza de la Hambruna

Antes del golpe, Myanmar era una economía emergente, con cierto crecimiento. Ahora, el país ha vuelto a niveles de pobreza de 2015. ¡Es terrible! Millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda y el acceso a servicios básicos como la educación y la salud está gravemente interrumpido. Recuerdo haber leído que los ingresos en el sector agrario, que es vital para muchas familias, están entre los más afectados. Me imagino a los agricultores, que con tanto esfuerzo trabajan la tierra, viendo cómo sus ingresos se desvanecen. Es una cadena de desgracias que no parece tener fin. La verdad es que, como bloguera, me siento en la obligación de destacar estas cifras, porque detrás de cada número hay una vida humana.

El Mercado Negro y la Fuga de Talentos

Lo que me parece más alarmante es el auge de la economía ilícita. Myanmar se ha convertido en el principal productor mundial de opio y heroína, y un gran fabricante de metanfetaminas. Cuando la economía formal colapsa, la gente busca cualquier medio para sobrevivir, y eso lo sé por experiencia de lo que ocurre en otras partes del mundo. Además, la industria del jade sigue sin estar regulada, lo que alimenta la corrupción. Y, por si fuera poco, la “fuga de cerebros” es un problema real. He visto informes que indican que más del 40% de los jóvenes quieren emigrar debido a la falta de oportunidades laborales y el reclutamiento forzoso. Si los jóvenes, que son el futuro de cualquier nación, se ven obligados a marcharse, ¿qué le queda a Myanmar? Es una pregunta que me atormenta, porque sin su gente, no hay país.

Terremotos y Conflictos: Una Doble Tragedia Humanitaria

Como si la guerra civil no fuera ya una carga suficiente, Myanmar ha tenido que enfrentarse a una tragedia natural devastadora. En marzo de 2025, dos potentes terremotos, uno de magnitud 7.7 y otro de 6.4, sacudieron el país cerca de Mandalay y Sagaing. Recuerdo haber visto las noticias y sentir un escalofrío. Más de 3.750 personas murieron y miles resultaron heridas, con millones de desplazados. ¡Pobre gente! Es una situación que te hace pensar en lo injusta que puede ser la vida. Yo misma, cuando he vivido algún temblor, he sentido el pánico, pero imaginar eso sumado a un conflicto armado… es indescriptible. Este terremoto no solo destruyó hogares, sino que agravó una crisis humanitaria que ya era catastrófica. La Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR) confirmó que decenas de miles seguían sin refugio un mes después del desastre.

El Impacto del Desastre Natural en un País en Guerra

Lo más cruel es que, incluso después de un desastre natural de tal magnitud, los ataques militares no cesaron. Me parece tan inhumano. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU informó que el ejército lanzaba ataques aéreos menos de una hora después del sismo. ¿Pueden creerlo? El Gobierno de Unidad Nacional (NUG) declaró un alto el fuego unilateral de dos semanas para facilitar la entrada de ayuda, pero la ayuda humanitaria se enfrentó a barreras enormes. Los hospitales quedaron colapsados o destruidos, las infraestructuras vitales inservibles, lo que dificultó gravemente el acceso a las zonas afectadas. Es como si el destino se ensañara con ellos. Yo, que siempre he creído en la solidaridad, me pregunto cómo es posible que se impidan estas acciones tan básicas de asistencia. Además, el riesgo de brotes de enfermedades como la malaria, el dengue o el cólera aumenta con las lluvias y la falta de higiene en los asentamientos improvisados.

Una Crisis Humanitaria que Exige Más Fondos

La verdad es que la magnitud de esta crisis exige una respuesta internacional mucho más fuerte. La ONU estima que casi 20 millones de personas necesitarán asistencia humanitaria en 2025, un aumento de casi diez veces desde el golpe de estado. ¡Es una barbaridad! Millones de personas están internamente desplazadas, viviendo en campamentos improvisados y en riesgo de hambruna, especialmente en el estado de Rakhine. El ACNUR solicitó 383,1 millones de dólares en 2025 para abordar la emergencia en Myanmar y países vecinos. Me parece que, como comunidad global, tenemos la obligación moral de no mirar hacia otro lado. El Papa León XIV hizo un llamado a no abandonar al pueblo de Myanmar y a proporcionar la asistencia necesaria. Es un tema que me toca muy de cerca, porque creo firmemente que la humanidad debería estar por encima de los conflictos políticos, especialmente cuando hay vidas en juego.

Fecha Evento Clave Implicaciones Principales
1 Febrero 2021 Golpe Militar del Tatmadaw Derrocamiento del gobierno democrático de Aung San Suu Kyi. Inicio de la resistencia civil armada.
Abril 2021 Formación del Gobierno de Unidad Nacional (NUG) Establecimiento de un gobierno legítimo en el exilio, buscando la restauración de la democracia.
Marzo 2025 Terremotos de magnitud 7.7 y 6.4 Más de 3.750 muertos y millones de desplazados, agravando la crisis humanitaria.
Abril 2025 Victoria de la resistencia en Falam Un revés estratégico importante para la junta militar, demostrando la fuerza de la oposición.
Julio 2025 Fin del estado de emergencia por la junta Medida controvertida para dar paso a las elecciones, mientras la violencia persiste.
Dic 2025 – Ene 2026 Elecciones generales programadas Votaciones bajo la supervisión militar, consideradas una “farsa” por la oposición y la comunidad internacional.
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El Papel de la Comunidad Internacional: ¿Un Puente hacia la Paz?

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Cuando pienso en el papel de la comunidad internacional, a veces me siento frustrada, otras con una pequeña dosis de esperanza. Es una mezcla de esfuerzos diplomáticos, sanciones y, a menudo, una inacción que me desespera. ¿De verdad estamos haciendo todo lo que podemos? Yo creo que no. Se habla mucho, se condena la violencia, pero la realidad sobre el terreno sigue siendo brutal. La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) ha intentado mediar con su “Consenso de Cinco Puntos”, pero el progreso ha sido mínimo. Es como si el mundo observara desde la barrera sin atreverse a intervenir de forma contundente.

La ASEAN y la ONU: Un Equilibrio Delicado

La ASEAN ha sido clave por su cercanía geográfica, pero su principio de no injerencia en asuntos internos a menudo limita su capacidad de acción efectiva. He visto cómo algunos estados miembros, como Tailandia, han intentado una “diplomacia paralela”, lo cual genera tensiones internas dentro de la misma ASEAN. A mí me parece que esto demuestra la complejidad del problema: no hay una única solución ni una única voz. Por otro lado, la ONU ha hecho llamados a la rendición de cuentas y ha implementado algunas sanciones. El Consejo de Seguridad de la ONU emitió una resolución pidiendo el fin de la violencia y la liberación de los detenidos en 2022, un paso que, aunque pequeño, fue importante. Sin embargo, la resolución no incluyó medidas más fuertes como un embargo integral de armas, algo que, en mi opinión, es crucial para frenar la brutalidad de la junta. Sinceramente, a veces me pregunto si no se podría hacer más presión, de forma más unificada y decidida.

La Búsqueda de Justicia: Caminos Legales y Diplomáticos

La justicia es un pilar fundamental en cualquier conflicto, y en Myanmar no es la excepción. He seguido de cerca los esfuerzos para que los responsables de las atrocidades rindan cuentas. Amnistía Internacional y otras organizaciones han instado al Consejo de Seguridad de la ONU a remitir la situación a la Corte Penal Internacional. Me parece que esto es esencial para romper el ciclo de impunidad. Si los culpables saben que no habrá consecuencias, ¿qué los detendrá? Además, hay llamados a los estados miembros de la ONU para que ejerzan la jurisdicción universal y enjuicien a los posibles responsables en sus tribunales nacionales. Aunque las sanciones selectivas y la represión del comercio de armas han logrado reducir el flujo de suministros militares a la junta, creo que todavía queda mucho por hacer. La comunidad internacional, incluyéndonos a nosotros como ciudadanos informados, tiene la responsabilidad de mantener el foco en Myanmar y exigir acciones concretas, no solo palabras bonitas.

¿Elecciones o Espejismo? El Futuro Político Bajo Sospecha

Y ahora llegamos a un punto clave que me genera mucha incertidumbre: las elecciones. La junta militar ha anunciado que celebrará elecciones generales entre diciembre de 2025 y enero de 2026. Parece un rayo de esperanza, ¿verdad? Pero la verdad es que, cuando me informo más, esa esperanza se tiñe de escepticismo. Me parece que, para la oposición, estas elecciones son poco más que una “farsa”, y no los culpo. ¿Cómo pueden ser justas unas elecciones cuando los principales líderes democráticamente elegidos, como Aung San Suu Kyi, siguen encarcelados o en el exilio? Sinceramente, no me fío un pelo de la legitimidad de este proceso, y me cuesta creer que pueda ser un verdadero camino hacia una solución democrática.

Unas Votaciones bajo la Sombra de la Duda

El anuncio de estas elecciones me ha hecho pensar mucho en la verdadera intención de la junta. En julio de 2025, el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad de Myanmar decidió poner fin al estado de emergencia, supuestamente para celebrar los comicios. Sin embargo, la realidad es que el proceso electoral estará fuertemente controlado por los militares. De los 330 municipios del país, las votaciones solo se celebrarán en 102 en la primera fase. ¡Menos de un tercio! Esto me parece una clara señal de que no son elecciones verdaderamente inclusivas. Además, se han promulgado leyes que castigan con años de prisión a quienes obstruyan el proceso electoral. No puedo evitar sentir que es una estrategia para afianzar su control, más que para devolver el poder al pueblo. Me pregunto qué pensaría la gente que está sufriendo día a día al ver este tipo de “soluciones” impuestas.

Escenarios Futuros: ¿Hay Esperanza de un Cambio Real?

Entonces, ¿qué nos depara el futuro? Los analistas políticos están divididos. Algunos sugieren que, a pesar de sus limitaciones, estas elecciones podrían significar un pequeño paso hacia una mayor participación civil, incluso si el poder real sigue en manos de los generales. Otros, como yo, somos más escépticos y pensamos que es difícil que surja una nueva nación democrática y federal de este conflicto, y que el país podría hundirse aún más en la oscuridad y la penuria económica. El Gobierno de Unidad Nacional (NUG) sigue luchando y tiene el apoyo de muchos grupos étnicos armados, que han logrado importantes victorias militares. La junta militar está perdiendo terreno y su moral es baja, lo que me da una pequeña chispa de esperanza. Pero la división entre los grupos de resistencia también es un desafío. Sinceramente, es una situación tan compleja que me siento como si estuviera viendo una partida de ajedrez gigante donde cada movimiento tiene consecuencias enormes. Mi deseo es que, sea cual sea el camino, conduzca a una paz duradera y a la protección de los derechos humanos para el valiente pueblo de Myanmar.

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Mi Corazón con Myanmar: Un Llamado a No Olvidar

Después de sumergirme en la realidad de Myanmar, hay algo que siento con muchísima fuerza: no podemos permitirnos olvidar lo que está pasando allí. A veces, en nuestro día a día, con nuestras propias preocupaciones, es fácil que noticias de lugares lejanos pasen a un segundo plano. Pero cuando hablamos de vidas humanas, de libertad, de dignidad, no hay distancia que valga. Yo, desde este espacio, siento la responsabilidad de alzar la voz, de recordarles a ustedes y a mí misma que detrás de cada cifra hay un rostro, una historia, una familia sufriendo. Es un drama que me conmueve hasta lo más profundo del alma y que exige nuestra atención continua. Ver la resistencia de su gente, la tenacidad con la que se aferran a la esperanza, me hace pensar en lo poderosos que podemos ser cuando nos unimos por una causa justa.

Pequeñas Acciones, Grandes Impactos

Quizás te preguntes: “Pero, ¿qué puedo hacer yo desde aquí?” Y la verdad es que, aunque a veces parezca poco, cada pequeña acción cuenta. Informarnos, leer más allá de los titulares, compartir la información para que más gente conozca la situación en Myanmar. Apoyar a organizaciones humanitarias que están sobre el terreno, ofreciendo ayuda y protección a los desplazados y a las víctimas de la violencia. Incluso una donación modesta puede significar la diferencia entre la vida y la muerte para alguien que lo ha perdido todo. Me parece que ser conscientes es el primer paso para generar un cambio. Si mantenemos vivo el tema en la conversación, si seguimos pidiendo a nuestros gobiernos y a las organizaciones internacionales que actúen con mayor contundencia, estamos contribuyendo a esa presión que el pueblo de Myanmar tanto necesita. Al final, no podemos ser meros espectadores de un sufrimiento tan desgarrador.

Mantener la Mirada: Nuestra Responsabilidad Global

Para mí, la situación en Myanmar es un recordatorio constante de que la paz y la democracia no son derechos garantizados en todas partes. Es un espejo que nos muestra lo que puede suceder cuando se pisotean los derechos humanos y la voluntad popular. Por eso, creo firmemente que tenemos una responsabilidad global, no solo como individuos, sino como parte de una comunidad interconectada. No podemos permitir que el mundo dé la espalda a esta crisis. Me siento conmovida por la perseverancia y el espíritu de lucha del pueblo birmano, y creo que la mejor manera de honrar su valentía es no dejarlos caer en el olvido. Sigamos hablando de Myanmar, sigamos exigiendo justicia y apoyo humanitario. Mi corazón está con ellos, y espero que el tuyo también.

Para Concluir

Amigos, llegar al final de este recorrido por la compleja realidad de Myanmar siempre me deja con un nudo en la garganta y una profunda reflexión. Es una historia que no podemos permitir que caiga en el olvido, un grito por la libertad y la dignidad que resuena con fuerza en mi corazón y, estoy segura, en el vuestro también. He intentado, con cada palabra, acercaros un poco más a la vida de esas personas valientes que se resisten, día tras día, a la opresión. Mi deseo más sincero es que, al leer este post, hayamos encendido juntos una pequeña chispa de conciencia y empatía por este pueblo que tanto necesita nuestro apoyo y nuestra voz. No olvidemos que, incluso desde la distancia, nuestra atención puede marcar una diferencia.

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Datos de Interés

1. Si quieres seguir de cerca lo que sucede, te recomiendo buscar informes de organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, y seguir las actualizaciones de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU. Suelen tener información detallada y verificada que te ayudará a comprender mejor la situación.

2. ¿Cómo puedes ayudar? Considera apoyar a organizaciones humanitarias que operan en Myanmar, como la Federación Internacional de la Cruz Roja, ACNUR, o Médicos Sin Fronteras. Tu donación, por pequeña que parezca, contribuye directamente a paliar el sufrimiento de millones de personas.

3. El concepto de “jurisdicción universal” es clave aquí. Permite que ciertos crímenes internacionales, como crímenes de guerra o contra la humanidad, sean juzgados en cualquier país, independientemente de dónde se cometieron. Es una herramienta poderosa para buscar justicia para las víctimas de Myanmar.

4. La economía ilícita, como el tráfico de jade y la producción de drogas, no solo financia a la junta militar, sino que también desestabiliza la región. Informarse sobre estos flujos puede ayudar a entender la complejidad de la financiación del conflicto.

5. Las sanciones internacionales, aunque controvertidas, buscan presionar a la junta militar cortando sus fuentes de ingresos y limitando su capacidad para adquirir armas. Sin embargo, su eficacia depende de una aplicación coordinada y rigurosa por parte de la comunidad global.

Puntos Clave a Recordar

La situación en Myanmar sigue siendo una profunda crisis humanitaria y de derechos humanos. El golpe militar de 2021 ha sumido al país en un conflicto brutal, con una resistencia civil heroica pero un costo humano desgarrador. La economía está al borde del colapso, y los recientes terremotos han agravado una tragedia ya de por sí catastrófica. La comunidad internacional, aunque presente, necesita una respuesta más unificada y contundente para proteger a la población y presionar por una verdadera democracia. No podemos olvidar a Myanmar; su lucha por la libertad y la justicia es un recordatorio de la fragilidad de la democracia y la importancia de nuestra solidaridad global.

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